Alfonso

martes 6 de diciembre de 2011

Amoroso pequeño de ojos verdes
Lo más hermoso jamás creado
Fabuloso regalo que los dioses
Osaron entregarme por sorpresa.
Ni bien te vi su rostro y te oí,
Supe en ese momento que mi deseo…
Oh, ¡por fin, se había cumplido!

Para tí, pequeño ser venido de mis entrañas. Me hiciste y me haces feliz, ¡¡no me arrepentiré en la vida de haberte tenido!!

A mi suegro - 1er año sin ti

lunes 9 de febrero de 2009

Hace un año que te fuiste,
365 días que moriste.
Pero nuestro corazón dice
que vivo te mantuviste.

...No te olvidamos. Dicen que una persona no muere si el recuerdo de ella permanece en el corazón de los que le han conocido y amado.
Gracias por habernos ayudado en este primer año sin ti.

Tarjeta de cumpleaños

viernes 3 de octubre de 2008

He hecho una tarjeta de felicitación para una buena amiga y me gustaría compartirla ^^.

Historia de un sueño

jueves 2 de octubre de 2008

Recuerdo que yo llevaba como desde los 18 buscando mis origenes, pero lo habia dejado hacia los 20 por problemas de salud (pese a que no habiamos avanzado mucho).

Mi madre adoptiva ha sido siempre muy comprensiva y me ha apoyado en todo momento desde que yo, a los cuatro años, supe que era adoptada. Ella misma me lo contó, y lo hizo como si fuera una anécdota más de mi vida; eso fue tranquilizador para mi y nada traumático. Desde entonces, siempre me han surgido las típicas preguntas: ¿quién ha sido mi madre biológica?, ¿y mi padre biológico?, ¿cómo se llamaban?, ¿tenía hermanos/as?, ¿por qué me dieron en adopción?..., etc.

Cuando inicié por fin mi búsqueda, empecé a preguntarme el motivo de mi nacimiento y empecé a pensar teorías. Mirando la fecha de su última regla, que apareció en un papel que encontré de casualidad, ésta fue allá a mediados de julio de 1983. Contando contando, y pensando, deduje que habría de nacer hacia el 17 Abril (lo cual no sucedió, pues nací el 30 de enero). Sospeché que yo era un lio de verano, de una chica jovencita y de un muchacho. Yo lo único que conocía de mi origen es el nombre de mi madre, pongamos aqui que se llamaba Rosa (no quiero decir nombres, y si algún dia lo dije, se me escapó) y el lugar donde había nacido yo: Torrevieja.

Cuando ya había desistido de todo, con casi 22 años, con mi madre operada de la matriz, un día sali de clase y fue mi madre quien me preguntó si aún quería buscar mis origenes. Obvio que dije que sí y ella me enseñó unos papeles muy antiguos. "Los he guardado celosamente para este instante. Tengo aqui unos nombres, si por internet pudieras buscar, igual hallamos el paradero de ella", dijo. Lo hice. Cogí esos nombres, y me metí a la página de los telefonos. Salió al final el nombre de una hermana que justo vivia en mi ciudad. Mi madre cogió el móvil y llamó ese mismo día a la hermana, le expuso la historia y, dios mio, lloraba como nunca lo había hecho, y yo con ella (mi madre). Al final la hermana dijo que llamaría a Rosa y que hablaría con ella. Dicho y hecho.

Una mañana, en la misma semana (esto fue a fines de enero!), llamó ella. Se puso mi madre y habló mucho. Yo me puse muy nerviosa ¡es que estaba hablando con mi madre biológica!, era muy extraño. Pronto me dejó el teléfono y pude oir su voz. Me sentí como en un torbellino de emociones, casi paso por tonta porque no hacía más que tartamudear.

Ella dijo: "Vengo cada dos fines de semana a Murcia a ver a mi hermana, si quieres este fin de semana quedamos".

¡Dicho y hecho! Colgué y casi me muero de la felicidad y le di las gracias, le agradecí a mi madre adoptiva el hecho de que ella hubiera contribuido de manera muy activa a realizar mi gran sueño.

Bueno, pues llegó el fin de semana... penosamente yo tuve una pequeña discusión con mi madre, porque ella veía cosas donde no las había. Llegó a creer que yo sólo estaba por mi madre biológica y que me marcharía de su lado o la despreciaría. Cosas que cualquier madre se pone a pensar en una situación como esta. Yo lloré mucho, porque esas palabras me dolieron. Le expliqué que yo no queria marcharme con ella, ¿después de casi 22 años? ¿para qué?, si mi madre era ella, mi madre adoptiva, que sólo le faltó parirme, porque me conoció de recién nacida (bueno, recién nacida a las 29 semanas no, pero con tres meses de edad si que lo parecia). Le expliqué muchas cosas, que sólo queria conocer la situación en la que yo habia nacido, los motivos de la adopción, y saber principalmente si yo tengo algún parecido con ella. Punto, solo eso.

Bueno, al final reaccionó y todo bien. Eso fue viernes. El sábado nevó y fuimos a ver la nieve a nuestra finca. ¡Era la primera vez que nevaba!, fue como un regalo de cumpleaños.

Al fin, después de tanto rollo, llega el domingo XDD... un día repleto de nervios. Yo había pedido a mi novio que viniera conmigo y con mis padres (sí, mi madre tuvo fuerzas para presenciar el momento clave!) y aunque al principio no queria ir, al final aceptó, pues sabía lo mucho que me importaba ese instante y yo quería estar con los que amaba (padres y novio) cuando conociera a Rosa.

Nos encontramos en la plaza de la Catedral, y en fin, yo pensaba: "No me voy a comportar como las pelis americanas, que aparecen y se dan un abrazo como si hacía mucho tiempo que no se han visto".

Cuando la vi, bueno, estaba muy, muy nerviosa! La reconocí por la cara, pues era casi idéntica a la mia. Le di un pequeño abrazo y dos besos, pero ella se puso en plan peli americana: "Ay, mi hija, que guapa, que guapa, ¡y que alta!" (yo pensando: joer, te lo hubieras pensado antes de mandarme a la porra).

Nos fuimos al italiano, todo el rato hablando y haciendo bromas, mi madre feliz por verme feliz, mi padre igual, aunque no lo demostró mucho (sí lo hizo con bromas y salidas) y mi novio igual. Yo estaba que me salía.

Entonces empezó la ronda de preguntas; le dije: si te sientes que estás en un interrogatorio del FBI, me dices y paro.

Pero no, se contestó a todas las preguntas, me dijo quien era mi padre (casado y todo; era guardaespaldas de un politico que veraneaba en su ciudad), ella no se había casado nunca, cuando me tuvo tenia 29 años (vaya jovencita, pensé, pudo haberse puesto un preservativo!), y sí, fue un rollo de verano que ella no sabía, pues hasta que no nací, no se enteró de nada. Me dijo la hora más o menos exacta de mi nacimiento: 30 de enero de 1984 a las 8.30 - 8.45 horas, más o menos.

Me dijo que me dio en adopción (me dio como dos opciones a creer) uno: porque estaba trabajando de estrangis y si tenia que encargarse de mi, no comiamos ninguna; dos: porque ella tenia unos amigos que habían tenido hacia poco un niño en parecidas condiciones que yo y al final había acabado paralitico y con problemas cerebrales. Entre lineas: no queria hacerse cargo de su propia responsabilidad, y menos si tenia algún problema.

Bueno, lo que yo sentí cuando dijo esto fue dolor. Y la misma sensación de rechazo y desprecio que había sentido de los demás cuando iba al colegio. ¿Por mis problemas? ¿Y que se supone que han hecho mis padres adoptivos hasta ahora? Pelear con mis problemas, gastarse su dinero en aparatitos y gafas de culo de vaso... etc. ¡por el "error" de otra!

Pero pronto se me pasó el dolor, porque ya no tenía sentido; yo era feliz (y soy) con mi familia adoptiva, que me considera como una más de su clan. Pensé: ella se lo perdió.

Lo que ella sentía, no lo sé con certeza. Supongo que quedamos para ver cómo había quedado yo de mal o de bien, cómo era, etc., y creo que se llevó un chasco al ver a una chica normal y corriente, sin silla de ruedas ni problemas cerebrales; sencillamente yo era su réplica. Creo que en algún momento se arrepintió de haberme dado en adopción, pero no puedo asegurarlo con certeza.

Después de las fotos de rigor, nos despedimos y nos fuimos. Yo giré la cabeza hacia atrás, y ví que ella jamás la giraba (yo y mis paranoias).

Fue un día mágico que recordaré durante toda mi vida, y las fotos, si se pierden, me da algo.

Perdón por el megarrollazo!!, pero tenia que soltarlo y además, no dejarme nada en el tintero ^^. Ésa ha sido mi experiencia.

Los perros van al cielo...

miércoles 1 de octubre de 2008

Hoy estoy muy triste. Este año es terrible, malisimo. No me imaginé que tanto. Si tan grande fue el dolor que me produjo la muerte de mi suegro (09.02.08), el dolor de la desaparición de mi querida Dolly, mi mascota desde hace casi 10 años, ha sido tremendísimo.

Me la han matado, han matado esa dulzura de perra que ha sido siempre. Una perrita que ha sido la mar de buena, incluso más buena que yo. La gente que no soporta los animales de los demás no debería ser tan cruel. Vives en un barrio con gente que tiene perros y gatos y lo último que debería ocurrir es comprar veneno a propósito para matar a los perros (sabiendo que son muy tragones, y mi Dolly lo era incluso más). Gente cruel me ha arrebatado a mi Dolly, sabiendo lo importante que era tanto para mi como para mi abuela, con quien ultimamente ha vivido.

Dolly a los 2 años y nueve meses (si os fijáis, tiene puesto como una especie de pañal, pues estaba en su celo).


Dolly nació un 21 de octubre de 1998, en Hungría, hija de padres west highland white therrier (westie), campeones en competiciones caninas, los número uno. Me trajeron la camada en diciembre y de los tres que habían la elegí a ella, tan pequeñita... tan bonita, tan blanca.
Me la pasaba junto a ella en mi cuarto en las tardes de invierno; Dolly usaba un cojín de mi cama para dormir frente a la estufa mientras yo estudiaba mis cosas de clase. Más buena no podía ser. Aprendíó pronto a hacer sus cosas fuera y en sitios apropiados. Nunca la hemos tenido que regañar para nada.
Desde muy temprana edad aprendió a ser tragona, mucho. Lo que le echaras, no masticaba y lo engullía.

Ella iba con nosotros a (casi) cualquier parte. Al campo, a casa de mi abuela...
En verano nos la trajimos varias veces a la playa, incluso la segunda vez que alquilamos la trajimos para que disfrutara de las vacaciones junto a nosotros. Entre los aviones y los ruidos de los cohetes se la pasaba escondiendose en los rincones o debajo de mis piernas. Debo rescatar esa foto, porque salía muy graciosa, escondida en un armario bajo de la cocina.
En invierno se ponia bajo el brasero y se quedaba quietecita, tranquila.

Dolly con mi madre


Yo he jugado mucho con Dolly, me gustaba ver qué hacia con la pelota o cuando daba vueltas buscandose la cola. Se dejaba hacer, pero huía discretamente de los niños tipo mosca cojonera, pero se dejaba acariciar y jugaba con quien quería jugar con ella.
Otras veces se quedaba bajo mi cama, era uno de sus lugares favoritos, cuando no había canapé. Algunos domingos se subía a mi cama y me lamía para despertarme. Era un amor de perra.
También le gustaba mucho subirse en la bandeja del coche cuando viajábamos y ahi se quedaba; ése era su sitio, hasta que llegábamos a destino o parábamos.

Dolly disfrutando de unas caricias en el regazo de mi novio, una tarde de Marzo. Le encantaba estar así.


Un día se la dejó mi madre sin querer en el maletero (porque tenia celo y podia estar ahi sin asfixiarse, ya que entre el asiento de atrás y el maletero hay como una portezuela por donde podia asomar la cabeza) y casi se muere de la calor. Menos mal que se dio cuenta mi madre y la rescató. Esa vez sí escapó de la muerte. Ahora ya no.

Hace tres años, en Agosto, la trajimos a casa de mi abuela por varios factores: alergia de mi novio, obesidad de Dolly y poco tiempo para estar con ella. Además de la compañía que le iba a hacer a mi abuela. Desde entonces ha estado alli.
Hasta anoche, que se fue después de tres días de agonía, vómitos y desesperación. Ayer la visitó mi madre y le dio una aspirina, algo de leche y azúcar, pero ella no se levantó apenas de su lugar. Estaba hecha polvo. Yo quería ir al entierro, que ha sido al final en la huerta de mi abuela, aquella que yo con tanta asiduidad visitaba con mis abuelos hace veinte años. Han ido mi padre y mi novio y mi abuela y mi tio Fernando. Al final no me han dejado venir y me he quedado medio llorando en la cama. ¿Por qué tenia la impresión de que moriría esa noche? Luego me han venido recuerdos de cuando murió mi primera perra, Tara, que era una diminuta yorkshire que tenia problemas del corazón. Recuerdo el último día con ella, su último día. Y su recuerdo en la bolsa de plástico en donde la dejó mi padre para llevársela a enterrar. Me preguntó si quería venir pero dije que no. Es normal en una niña de diez años. Me dio mucha pena, lloré por eso y ahora lloro por lo mismo. Los animales son una bendición, no entiendo cómo puede la gente ser tan cruel. ¡Podría haber muerto naturalmente! Dolly no tenía la culpa de nada...

Pero al final ha sido envenenada por una cruel vecina. No le veo la gracia. Comprendo que los perros se meen en su esquina, pero creo que mi Dolly no estaba tan capacitada para levantar la patita como los machos. Pero al final, ¿quien ha pagado el pato? Quien no lo merecía.

Que el dios de los perros la acoja en su seno. Los perros van al cielo, y tú, estarás a la derecha del Dios Guau.

Te queremos, Dolly, pensaremos mucho en tí, y llorar, lloraré en nombre de todos y por tí.

Un pequeño video en la que se la ve jugando con mi cuñado y novio.

Recuerdos en Google Map

sábado 12 de julio de 2008

Hoy quiero hablar de uno de mis más preciados recuerdos de verano. La primera vez que veraneábamos mis padres y yo en la Manga del Mar Menor (y la única). Yo tenía siete años, más o menos, y pasamos un mes maravilloso en nuestro apartamento alquilado en La Manga, a pocos metros de la misma playa (que era del Mar Mayor, o sea el Mediterráneo). Tengo unas cuantas fotos de cuando estábamos alli de vacaciones, pero no las he escaneado. Recuerdo que nos llevamos a la perrita que por aquel entonces teníamos: Tara. Una bonita yorkshire a la que de vez en cuando le daban trastornos (ataques al corazón, suponemos), de los que siempre sobrevivió (excepto la última vez).

Recuerdo el coche que teníamos en aquel entonces... un FIAT Tempra de color azul verdoso marino, en el que me hice una foto en cuanto llegamos. Creo que tenia un vestidito rojo o rosado, ahora no recuerdo (cuando encuentre la foto quizá la ponga por aqui.

Me acuerdo también del día que nos fuimos, porque me puse a jugar con mis vecinitas y mi madre me llamó: "Venga, recoge que nos vamos", me dijo. Ella bajaba la persiana de la peluquería y puso el cartel de Cerrado por Vacaciones (salvo jueves y viernes en los que tenía que irse ella sola a trabajar). Me despedí de mi vecinita Isabel: "Lo siento, es que me voy a la Manga", lo dije con una mezcla de pena por no poder jugar con ella en esos momentos y orgullo por irme fuera de las playas acostumbradas a las que siempre hemos ido.

Fue una estancia preciosa. No recuerdo muchos días, pero sí recuerdo que tuve un episodio de sonambulismo (yo soñaba que queria ir al baño y un perro grande ladraba, y luego mi madre me explicó que me iba a la calle en sueños y la perra yorkshire se puso a ladrar como loca). Yo dormía en el sofá cama, y mis padres en la única habitación del apartamento. La cocina estaba en el salón y se separaba con una barra americana que desde entonces me fascinan. Los muebles eran blancos. La pequeña casa tenía un balconcito desde donde se veía la playa. Cuando había marejada fuerte no podiamos salir a bañarnos en el mar y tampoco ver la tele. Yo disfrutaba con Los Fruitis, y aunque fuera en blanco y negro y mal visto, no me perdía un capitulo.

Cuando no podiamos bañarnos, ibamos a la piscina. El primer día que estuvimos me pusieron en la pequeña, que yo sentada ahi me llegaba el agua hasta la altura del ombligo y me aburría. Así que desde el segundo día, nos ibamos los tres juntitos a la piscina grande y jamás pasó nada.

Mi tio Fernando, por entonces de 19 años (como si fuera mi hermano jejeje, nos llevamos doce años menos un día, pues yo nací el 30-01-1984 y él un 31-01-1972), también se vino unos días con nosotros; el sofá tenia una cama debajo de esas plegables en la que él dormía. Dice mi madre que mi amiga Natalia (mi única amiga) vino también, pero yo eso no lo recuerdo. También recuerdo las noches de paseo o cuando ibamos a tomarnos unos helados, o paseábamos por las avenidas plagadas de lujosos hoteles, o por las pequeñas callejuelas con olor a pescadito frito (qué rico olor), o íbamos a una pequeña feria al lado del puerto del Mar Menor para que yo me entretuviera. Me dio un ataque de risa en cuanto estuvimos mi tio y yo en la colchoneta de aire en forma de castillo. Tengo una foto así. Monté también en las motos que iban en un circuito y hala, a dar vueltas.

Dice mi madre que una noche que fuimos a tomar algo, habia una máquina de esas de bolas de plástico transparente en donde habían juguetitos para los niños, y se conoce que estaba rota la máquina que mi tio y yo empezamos a sacar una barbaridad con sólo una moneda (y la moneda también nos la quedamos). Mi madre cuenta que nos fuimos corriendo porque como nos pillaran "robando" todo eso... ¡Jajajaja, qué divertido!

Me acuerdo de mi día en la Isla Perdiguera (creo que se escribe así). Durante la travesía (corta) para llegar hasta allí, como vi las aguas tan oscuras pregunté si se podia bañar uno alli y no sé si fue mi madre o mi padre quien me dijo que no, porque habían tiburones que podían comernos. Me lo creí a pies juntillas.

Cuando llegamos a la Isla, y comimos, recuerdo que la recorrimos casi entera y especialmente tengo grabado en mi mente un túnel cuadrado. Me hice una foto con mi padre al salir de ese túnel. Es curioso. También vimos el mar bañando las rocas y dijo mi madre que ahi es donde escondían los piratas sus tesoros, que guardaban luego los pulpos para que nadie los robara. Me lo imaginé: baúles y sacos llenos de oro, o joyas y monedas esparcidos por el fondo marino, mientras los pulpos vigilaban cual guardia real que custodia las Joyas de la Corona. Imaginar aquello fue fantástico; lo tengo aún en la memoria y ¿quién sabe?, igual algún dia invento una historia con esos pequeñoa datos. Luego por la tarde nos bañamos y volvimos en el mismo barco.

También fue época de hacer mis primeras fotos. Les hice unas fotos preciosas a mis padres en la playa. Mi madre iba con un bañador verde, con 36 años estaba preciosa, tenía un cuerpo y un salero que ni la mejor modelo. Mi padre aún con 46 años estaba hecho un veinteañero, aunque ya empezaba a tener esa tripa que le caracterizaba. Él iba con un bañador violeta. Os juro que las fotos salieron de maravilla. Y el mejor mérito es que las hice sin gafas, "a ojo", porque veía menos que un topo (los topos son ciegos).

Tengo también una foto en que mi madre sale de una ola cual sirena, y a mi sólo se me ve media frente. Ahora ya nada me detiene. Las olas ya no me comen si no estoy distraida. Además ahora disfruto de sus "golpes".

Fue un verano precioso. Maravilloso. La desgracia fue que al cabo de dos meses mi abuelo falleció. Pero ese verano es para recordar. Y bien que lo hago... hace ya diecisiete años de aquello y parece que fue el año pasado.

Aquí os muestro las capturas de imágen que he hecho del lugar en donde veraneé durante ese mes de agosto. Lo señalado en el bloque de edificios son los apartamentos en donde vivimos (no sé en cual de los dos era, asi que...). He reconocido el lugar por la piscina (no ha cambiado nada, incluso el suelo de las aceras y el paseo sigue exactamente igual que hace diecisiete años).

Algunas novedades

viernes 11 de julio de 2008

Bueno, después de muuucho tiempo sin decir ni mu, debo anunciar que mi tia se ha recuperado "casi" por completo y que terminará su recuperación en Barcelona, donde vive su hijo mayor. Aún se le va la olla en cuanto a reconocer a alguien o decir algo, pero creo que eso va quitándose con el tiempo. Tendrá que volver a aprender a caminar, pero básicamente se ha recuperado milagrosamente del fulminante infarto (como que no hace falta añadir que al día siguiente de su infarto estaba prácticamente muerta).

Otra cosa que he de decir que por segunda vez en mi vida voy a salir de España y me voy de viajecito a Praga. ¡Por fin! Un viaje que valga la pena.

Por otro lado, pronto iremos a Toledo... ahora tengo miedo de volver al cementerio a visitar a mi suegro, aunque si me lo proponen no diré que no, es que no me lo pienso y voy. Pero sé que no aguantaré. Aun después de cinco meses y dos días desde que murió, no me lo creo. En absoluto. Creo firmemente que se encuentra trabajando, o en su casa, o algo así... En fin, creo que tendré que echarle un tiempo más hasta que pueda pensar en él sin echarme a llorar (ahora tengo los ojos encharcados).

Para colmo, anoche tuve un sueño en el que aparecía, pero no lo contaré por si acaso puede ocurrir algo en este plano físico y pueda llevarme una bonita sorpresa... no sólo yo, sino todos los demás, es lo que más deseo, saber que él está bien allá donde esté y poder transmitir de cualquier manera su consuelo hacia su familia (que mucha falta le hace, sobretodo a su madre).